“La RAP evolucionará hasta convertirse en una herramienta estratégica para impulsar la economía circular”

La implantación de la Responsabilidad Ampliada del Productor (RAP) para los envases comerciales e industriales ha marcado un antes y un después en la gestión de los envases en España. Tras una primera etapa especialmente centrada en la adaptación normativa, el sector avanza ahora hacia un escenario en el que la circularidad, la trazabilidad, la digitalización y la reutilización adquieren cada vez un mayor protagonismo.

Sobre esta evolución y los retos que afrontarán las empresas durante los próximos años habla Laura Sanz de Siria, directora general de IMPLICA, en una entrevista publicada recientemente por RETEMA.

A lo largo de la conversación, Laura analiza el impacto de la RAP, las implicaciones del nuevo Reglamento europeo de Envases y Residuos de Envases (PPWR), la transformación que deberán afrontar los SCRAP y las principales oportunidades que se abren para avanzar hacia una economía más circular.

La RAP: de obligación normativa a herramienta estratégica

La entrada en vigor de la RAP para los envases comerciales e industriales ha supuesto un cambio relevante para toda la cadena de valor.

Si la primera fase estuvo muy ligada al cumplimiento de las nuevas obligaciones, ahora comienza una etapa diferente, en la que las empresas deben avanzar hacia una visión mucho más integral de la gestión de sus envases.

“Cada vez más empresas consideran la sostenibilidad como un elemento estratégico y no únicamente como una obligación normativa”.

Aspectos como el ecodiseño, la reciclabilidad, la reutilización, el contenido de material reciclado o una mayor trazabilidad están pasando a formar parte de las decisiones empresariales.

La RAP deja así de entenderse únicamente como un proceso administrativo para convertirse progresivamente en una herramienta capaz de impulsar cambios en el diseño de los productos, los procesos productivos y la propia estrategia de las compañías.

¿Qué supone el nuevo PPWR para las empresas?

Otro de los grandes cambios que marcará los próximos años es el Reglamento europeo de Envases y Residuos de Envases (PPWR).

El nuevo marco normativo introduce objetivos más exigentes relacionados con la prevención, el ecodiseño, la reciclabilidad, el contenido reciclado o la reutilización de los envases.

Para las empresas, esto implica ir más allá de garantizar el cumplimiento de la normativa y comenzar a incorporar estos criterios dentro de sus procesos y decisiones.

Como explica Laura en la entrevista, será necesario avanzar hacia una gestión mucho más estratégica de los envases, en la que las compañías sean capaces de anticiparse a los cambios regulatorios y adaptar progresivamente sus modelos.

“El Reglamento europeo sobre Envases y Residuos de Envases (PPWR) marca una nueva etapa para el sector”.

El reto será trasladar todos estos objetivos europeos a la realidad de cada empresa y de cada sector, acompañando a los productores durante todo el proceso.

Reutilización: uno de los grandes retos de los próximos años

La reutilización será otro de los pilares fundamentales del nuevo modelo.

En el ámbito comercial e industrial existen desde hace años sistemas de reutilización consolidados para determinados tipos de envases, como palés, cajas o bidones. Sin embargo, los nuevos objetivos regulatorios obligarán a extender estos sistemas y a mejorar su funcionamiento.

Esto requerirá desarrollar infraestructuras adecuadas, organizar circuitos de retorno, reforzar los sistemas de acondicionamiento y garantizar un adecuado seguimiento de los envases.

Para conseguirlo, la colaboración entre todos los agentes de la cadena de valor será fundamental.

Productores, distribuidores, gestores, recicladores y SCRAP deberán trabajar conjuntamente para desarrollar soluciones que permitan convertir la reutilización en una alternativa viable, eficiente y escalable.

La trazabilidad como oportunidad para mejorar la gestión

Uno de los mensajes destacados de la entrevista es precisamente la importancia que tendrá la trazabilidad durante esta nueva etapa.

Ya no se trata únicamente de disponer de información para cumplir con determinadas obligaciones administrativas.

“La trazabilidad no debe entenderse únicamente como una obligación administrativa. También es una herramienta para optimizar procesos, mejorar la logística, reducir costes e identificar nuevas oportunidades de mejora”.

Disponer de datos fiables sobre los flujos de materiales permitirá a las empresas conocer mejor qué ocurre con sus envases, mejorar la transparencia de su gestión y detectar oportunidades de optimización.

La información se convierte así en un elemento imprescindible para avanzar hacia una economía circular basada en datos y en decisiones cada vez más eficientes.

Digitalización e innovación para avanzar hacia una economía circular

Directamente relacionada con la trazabilidad aparece otra de las grandes tendencias que marcarán la evolución de la RAP: la digitalización.

La gestión de la información será cada vez más importante en un escenario normativo en constante evolución.

Contar con herramientas digitales que permitan centralizar datos, mejorar la trazabilidad y simplificar los procedimientos administrativos ayudará a las empresas no solo a garantizar el cumplimiento de sus obligaciones, sino también a anticiparse a futuros cambios regulatorios.

La digitalización, además, permitirá reforzar la coordinación entre los diferentes agentes que participan en la cadena de valor y mejorar la eficiencia de los procesos.

Para IMPLICA, tecnología, conocimiento e innovación serán tres elementos fundamentales para acompañar a las empresas durante los próximos años.

El nuevo papel de los SCRAP

Todos estos cambios también están modificando el papel que deben desempeñar los Sistemas Colectivos de Responsabilidad Ampliada del Productor (SCRAP).

En un entorno cada vez más complejo, las empresas necesitan mucho más que una herramienta que gestione sus obligaciones administrativas.

Necesitan asesoramiento, formación, conocimiento técnico, soluciones digitales y capacidad para anticiparse a los cambios.

“La función de los SCRAP no puede limitarse al cumplimiento administrativo; debemos convertirnos en socios estratégicos capaces de ofrecer asesoramiento técnico, impulsar proyectos innovadores, facilitar la reutilización y coordinar a todos los agentes de la cadena de valor”.

Para IMPLICA, esta evolución pasa por acompañar a las empresas de manera cada vez más cercana y especializada, facilitándoles soluciones que les permitan cumplir con la normativa y, al mismo tiempo, mejorar su competitividad.

La especialización, clave en los envases comerciales e industriales

Los envases comerciales e industriales presentan características muy diferentes a las de los envases domésticos.

Cada sector cuenta con procesos, tipos de envases, materiales y necesidades específicas, por lo que resulta fundamental disponer de un conocimiento profundo de cada actividad.

Desde IMPLICA apostamos por un modelo basado precisamente en esa especialización, desarrollando soluciones adaptadas a las particularidades de cada sector y acompañando a las empresas durante todo el proceso.

La experiencia y el conocimiento técnico resultan especialmente importantes en un contexto en el que la normativa evoluciona rápidamente y las empresas necesitan respuestas adaptadas a su propia realidad.

Puntos IMPLÍCATE: acercando soluciones de recogida a los profesionales

Esta filosofía de acompañamiento también se traslada a proyectos como la red de Puntos IMPLÍCATE, una iniciativa desarrollada para facilitar a las empresas y profesionales soluciones de recogida adaptadas a sus necesidades.

El objetivo es acercar las soluciones allí donde realmente se generan los residuos y facilitar una correcta gestión de los envases profesionales.

La iniciativa responde además a una de las principales líneas de trabajo de IMPLICA: desarrollar soluciones prácticas que permitan trasladar las obligaciones normativas al día a día de las empresas de una forma sencilla y eficiente.

Una RAP más circular, colaborativa y estratégica

Mirando hacia los próximos años, la evolución de la RAP estará marcada por una mayor integración de la sostenibilidad dentro de las estrategias empresariales.

El cumplimiento normativo seguirá siendo imprescindible, pero dejará de ser el único objetivo.

El ecodiseño, la reutilización, la incorporación de material reciclado, la digitalización, la trazabilidad y la colaboración entre todos los agentes de la cadena de valor tendrán un peso cada vez mayor.

“La RAP evolucionará hasta convertirse en una herramienta estratégica para impulsar la economía circular”.

El verdadero éxito de este modelo no se medirá únicamente por la capacidad de las empresas para cumplir con sus obligaciones, sino por su capacidad para transformar la forma en la que diseñamos los productos, utilizamos los recursos y gestionamos los residuos.

Desde IMPLICA seguiremos trabajando para acompañar a las empresas en esta transformación y ofrecerles el conocimiento, las herramientas y las soluciones necesarias para afrontar este nuevo escenario.

Puedes leer la entrevista completa a Laura Sanz de Siria en RETEMA aquí.